Ángel Iturralde / Inversión Turística
Tras siete meses y medio sin visitantes, el monumento más emblemático del Antiguo Perú hizo una llamada global para que los turistas vuelvan a maravillarse con la joya arquitectónica de los incas enclavada en las montañas de Cusco, sin temor a aglomeraciones y con las mayores prevenciones para evitar contagios por el coronavirus. En tanto que este martes, Aeroméxico anunció su reinició de operaciones hacia el país andino.
Por lo que presentó un espectáculo nocturno donde anunció al mundo su reapertura al turismo de manera segura, un show transmitido por Facebook con una faceta distinta de su principal atractivo: la ciudadela inca de Machu Picchu.
Con el fin de garantizar el reinicio seguro del turismo interno y de las actividades religiosas, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (Minjusdh) se reunió con las autoridades de Tarma y supervisó los protocolos de bioseguridad del Santuario del Señor de Muruhuay.
De acuerdo con lo que se vio en las cuentas de sus redes sociales oficiales, su reapertura fue a lo grande, con una inédita iluminación que exaltaba la majestuosidad de sus estructuras en mitad de la oscuridad y de la lluvia, y con sus muros como un lienzo sobre el que se proyectaron distintos efectos, como cataratas de agua que caían por sus diferentes niveles.
Por su parte, la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Ana Neyra Zegarra, llegó a la región de Junín con la finalidad de promover la reactivación responsable de la economía y el turismo interno, así como de supervisar los protocolos de bioseguridad de importantes centros turísticos de la región.
La titular del Minjusdh empezó la jornada de trabajo supervisando la entrega de medicinas e insumos médicos, como balones de oxígeno, para coadyuvar a la lucha contra la pandemia del coronavirus en Junín.
Posteriormente, acompañada por el viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia, Daniel Sánchez Velásquez, y del gobernador regional de Junín, Fernando Orihuela Rojas, la ministra se trasladó al distrito de San Jerónimo de Tunán, donde se reunió con maestros de orfebrería, actividad tradicional de la zona que ha sido fuertemente golpeada por la pandemia.
En una visita al local municipal, sostuvo un diálogo con el presidente de la asociación de orfebres y artesanos y con los principales exponentes de este arte en el distrito juninense, y expresó su admiración por las obras que elaboran.
Además, la ministra destacó el trabajo coordinado que vienen realizando el Gobierno Central con los gobiernos regional y locales. “Esas sumas de esfuerzos nos van a permitir prevalecer frente a esta crisis. En el Perú hemos tenido muchos momentos complicados, pero siempre nuestro optimismo, nuestro esfuerzo y nuestra fuerza nos han permitido prevalecer, y esta no será la excepción”, refirió.
Posteriormente, la comitiva se trasladó al centro piscícola El Ingenio, donde inspeccionó los protocolos de bioseguridad del destino turístico y comercial, proveedor de trucha arcoiris a la región y el país. La ministra recorrió el centro y supervisó el adecuado uso de mascarillas, el lavado de manos antes de ingresar, y el respeto del distanciamiento social en el predio. Además, supervisó la ruta turística y gastronómica durante el trayecto.
La ministra subrayó que la prioridad del Gobierno es cuidar la salud de los ciudadanos y ciudadanas, por lo que la reactivación progresiva de las actividades debe darse cumpliendo con estrictos protocolos de seguridad.
“Hemos comenzado con algunas actividades económicas y estamos aquí para promover el turismo, interno y eventualmente internacional, siempre de manera responsable, cuidando los protocolos. Estamos aquí para demostrar que es posible tener actividades turísticas sin poner en riesgo la salud”, dijo.
Asimismo, realizó un llamado ante la inminencia de algunas festividades como Halloween, el Día de la Canción Criolla y el Día de todos los Santos. “Todos hemos perdido personas de nuestros entornos, amigos, familiares, y queremos rendirles homenaje, pero tratemos de no ir ese día a los cementerios, evitemos aglomeraciones, solo por este año no hagamos reuniones masivas de visita a nuestras personas fallecidas. Creo que ninguno de nuestros familiares, amigos y seres queridos que nos han dejado querrían que nos pongamos en riesgo”, dijo.
Finalmente, la ministra llegó al Santuario del Señor de Muruhuay (Acobamba, Tarma), donde se reunió con las autoridades locales y fue declarada huésped ilustre del Centro Poblado de Muruhuay.
En este punto del recorrido, Neyra Zegarra enfatizó que es posible compatibilizar la actividad turística con el cuidado de la salud. “A partir del 2 de noviembre tendremos la reapertura de templos y a partir del 15 se va habilitar la posibilidad de hacer misas. Nuestra fe es importante, pero tengamos cuidado con la salud para no nos pongamos en riesgo. Los aforos y distancias son importantes”, concluyó.
En tanto, Rocío Barrios, ministra de Turismo de Perú, explicó que “durante las últimas semanas se ha trabajado en un protocolo para reactivar de manera segura Machu Picchu, la joya del sector turístico de Perú, por cuyo recinto, de plazas grandes y pasillos angostos, pasaban hasta cinco mil personas en años anteriores”.
De momento el sitio es para un máximo de 30% de los turistas que entraban antes de la pandemia, lo que significa 675 visitantes por día, con un límite por hora de 75 turistas.
La mascarilla será de uso obligatorio durante toda la visita y los grupos están limitados a un máximo de siete personas, quienes deberán mantener durante toda la visita una distancia de dos metros entre miembros del mismo grupo y 20 metros con otros grupos.
Los primeros visitantes de la ciudadela serán peruanos -y unos pocos extranjeros- que en cinco días agotaron los más de 8.000 cupos para acceder gratis a Machu Picchu en los primeros 15 días de noviembre.
Los turistas internacionales tardarán un poco más en llegar, pues recién en octubre Perú reabrió sus fronteras aéreas y, tras estar suspendidas durante seis meses, reanudó rutas regulares con siete países de Latinoamérica (Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Panamá, Paraguay y Uruguay).
A partir de noviembre hará lo propio con otros países como Argentina, Brasil, Estados Unidos, México y Canadá.
Todos los turistas que lleguen procedentes de esos destinos deberán presentar a su llegada una prueba PCR con resultado negativo realizada menos de 72 horas antes de tomar el vuelo, así como una declaración jurada de salud con su itinerario y el compromiso de advertir si tienen algún síntoma.
Perú está flexibilizando restricciones y reactivando el turismo mientras deja atrás la primera ola, que le posicionó como uno de los epicentros de la pandemia, al acumular más de 900.000 contagios y más de 34.000 muertos, lo que le hace tener la tasa de mortalidad más alta del mundo, con 105 decesos por cada 100 mil habitantes.



